Equipo de Nanawa de 1974. Roque “Chalai” Martínez (tercero desde la izquierda entre los parados), con recoradadas figuras com Gilberto Sánchez, Erico Sosa, Luis Jara, Oscar Fernández, Rafael Avalos entre otras.

Lo caracterizaban virtudes como la velocidad, constantes proyecciones, buen anticipador, gran poder de marcación y sobre todo la particularidad en su movimiento. Difícilmente era superado, por la extraordinaria agilidad para los giros, manejaba bien los brazos, y aunque no lucía en juego colectivo, dejó su sello en varios clubes paranaenses. Brilló en Nanawa, en el que ganó un título con otras figuras recordadas.

“Chalai”, apodo que resume a Roque Martínez, un gran lateral derecho pintoresco, polifuncional, reconocido y querido. Tras su breve paso por Atlético Stroessner quedó en Nanawa, decano del fútbol paranaense. Allí se adjudicó su espacio e hizo historia con memorables actuaciones en la década del 60 y 70 con atletas como Luis Jara, Rafael Avalos Flores, Jorge Battaglia, Erico Sosa entre otros por más de 10 años.

INICIOS
“Comencé muy temprano, a los 16 años y jugué en Atlético Stroessner. En el año 66 debuté en primera, cuando el recordado profesor Montiel (Aníbal) me convocó para jugar. Empecé de lateral derecho, posición en la que me sentía a gusto. Pero, el entrenador me dijo un día: Vos vas a pasar a ser marcador de punta, pero hacia la izquierda, porque por allí va a estar Molinas (Esteban, conocido también como Chanfle) y vos sos el único que le podés parar”, expresó Martínez.
Entonces, empecé a jugar de lateral izquierdo y me salió bastante bien, porque no tengo problemas para rematar con la izquierda, además cumplí con el pedido del técnico. En Atlético (Stroessner) jugué tres años y en ese tiempo actué en las dos posiciones, pero particularmente me gustó más por derecha”, añadió.

«El contrario no sabía hacía donde encararme, porque yo no le daba perfil. Me quedé en Chalai hasta hoy día, y nadie me conoce como Roque Martínez”



“Después pasé a Nanawa, allí estuve 11 años con grandes figuras del pasado, que fueron extraordinarios. Quisieron llevarme a la selección Paranaense, pero como trabajaba en el Casino Acaray era imposible, porque mi patrón no me daba permiso para los entrenamientos y viajes. Ganamos un campeonato con Nanawa y luego fiché por Tupí Guaraní, en su época dorada, donde su presencia en la cancha era sinónimo de jerarquía y era atractivo jugar con Nanawa, Minga Guazú, Nacional de Hernandarias. Qué tiempos aquellos. Y tuve una breve pasantía por Villa 14, un club de Puerto Yguazú”, exclamó.
APODO
“Un tal Carrera, un hombre, cuyo nombre ya no recuerdo, me llamó de Chalai, cuando empezaba a jugar al fútbol. Era por la manera de moverme en la cancha, parecía que bailaba al marcar, con los brazos abiertos. Pobre del rival si picaba fuerte el balón, yo siempre llegaba primero. El contrario no sabía hacía donde encararme, porque yo no le daba perfil. Me quedé en Chalai hasta hoy día, y nadie me conoce como Roque Martínez”, puntualizó.
AYER Y HOY
“Antes jugábamos por amor a la camiseta, por amor, se entiende. Corríamos por defender el honor de nuestro club, jugábamos con corazón. Actualmente, todo es dinero, eso descompuso el fútbol, muchos ya no se esfuerzan demasiado, no meten la pierna por temor a lesionarse, porque si se lesionan no jugarán los partidos y no ganarán dinero. Ese es su puchero. Nosotros no vivíamos del fútbol, era un complemento, porque vivíamos de nuestro trabajo”, recordó Martínez.
REGALOS DEL FÚTBOL
“El fútbol me dio trabajo, una linda familia y muchos amigos. Gilberto “Pacu’i” Gómez era un jugador que apostaba que marcaría goles en los partidos. Un día yo le marqué, no le dejé en paz y no pudo hacer nada. Esa tarde, luego del partido, Antonio Aranda me dijo, vamos a Nanawa, mi papá te quiere allí y te vamos conseguir un trabajo en el Casino Acaray. Y así fue, trabajé allí (en el casino) 23 años, y más 20 en el Brasil. Después vine a quedarme en mi casa”, manifestó.

“Quien quiera ser futbolista en la actualidad no debe tener farras y vicios. Si le gusta más eso, podrá practicar, pero jamás va a sobresalir»


UN TÉCNICO
“Aníbal Montiel. Me enseñó muchas cosas, especialmente cómo anticiparme al marcador, ya sea por abajo y por arriba, era un experto para esas cosas”.
ANÉCDOTA
“Recuerdo que cuando estaba en Nanawa, teníamos que jugar un partido contra Sol Naciente. Necesitábamos ganar para entrar a liguilla. Pero estaba fea la situación, el técnico nos abandonó, porque no nos tenía confianza, estábamos, prácticamente eliminados. Apenas completamos el equipo, éramos 11 los que fuimos al partido».
Agregó: «Segundo tiempo, 1-1 el resultado, y el arquero Gilberto Sánchez se lesiona, sufre un corte en el pómulo derecho y sangra. Me dijo, Roque yo voy a salir, entonces le respondí: Emano cheve ndeárcope neañamemby, cobarde! (muérase en el arco, hijo del diablo, cobarde!). Aguantó hasta el final, ganamos 2-1 y clasificamos”, rememoró entre risas.
MENSAJE PARA LA JUVENTUD
“Quien quiera ser futbolista en la actualidad no debe tener farras y vicios. Si le gusta más eso, podrá practicar, pero jamás va a sobresalir. Tiene que dedicarse a las prácticas con seriedad y con mucho cuidado personal”.
AGRADECIMIENTOS
“A Antonio Aranda, porque me dio la oportunidad de trabajar, gracias a eso conseguí muchas cosas y seguí jugando al fútbol”, enfatizó.
FICHA
Nombres: Roque Ramón
Apellidos: Martínez Godoy
Apodo: Chalai
Fecha de nacimiento: 18/06/1949
Lugar de nacimiento: Eusebio Ayala
Esposa: Marta Beatriz Báez
Hijos: Elda, Diana y Fabio
Puesto: Lateral derecho
Estatura: 1,70 m.
Trayectoria: Atlético Stroessner, Nanawa, Tupí Guaraní (Liga
Deportiva Paranaense) y Villa 14 de Puerto Yguazú (Argentina).
Logros: Campeón con Nanawa en la Liga Deportiva Paranaense en 1977.

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